A romper con la contrapropuesta de la incidencia

A romper con la contrapropuesta de la incidencia
Durante esta semana se está realizando en toda la Universidad de Chile una consulta para aprobar el documento de contrapropuesta que se generó desde la FECH.

¿Qué era originalmente la “Contrapropuesta”?

Tras el envío del proyecto de Ley al Parlamento se decidió elaborar una contrapropuesta para hacer frente a la Reforma Educacional del gobierno, por medio de una propuesta desde el movimiento estudiantil, que respondiera fielmente a nuestras demandas y proyecto educativo.
En su origen, como Vamos Construyendo caracterizamos este documento con el objetivo de romper con el interés de los empresarios de la educación, que es perfeccionar el sistema educativo actual y consagrar un sistema donde predominan los privados. La contrapropuesta era una forma de decir claramente que necesitamos construir un sistema educativo donde no tenga cabida el negocio y los empresarios; sino que esté regido por un Estado que garantice realmente el acceso al conocimiento y a una educación digna para todos y todas.
Este documento debía ser el primer paso para marcar un cambio de rumbo del movimiento estudiantil, donde se logre superar la moderación y la vacilación que desde la CONFECH se ha tenido a la hora de expresar una mirada clara sobre la Reforma y la educación que queremos. Así, debía ser un documento que expresara la fuerza de todos los estudiantes que están dispuestos a seguir luchando por una educación radicalmente distinta, y que a través de la lucha callejera y el copamiento de las calles le hubiésemos impuesto nuestros términos al gobierno y el sistema político en su conjunto. La contrapropuesta era un documento cuyo objetivo era impulsar la radicalización del movimiento estudiantil, demostrar un rechazo total a la reforma educación del gobierno y convencer al pueblo que tenemos una alternativa real de sistema educativo.

¿Qué es la contrapropuesta que se está votando en la consulta?

Una contrapropuesta de la incidencia

El documento que hoy se busca aprobar a través de esta consulta, muy por el contrario de lo anterior, es la contrapropuesta de la incidencia. Su objetivo no es oponerse radicalmente a la Reforma del Gobierno, sino plantear propuestas que puedan ser incorporadas en el proyecto de Ley definitivo. Pese a que en nuestras asambleas se definió rechazar la Reforma, la CONFECH ha impuesto de facto su táctica de incidencia. En los últimos meses ha seguido buscando generar acercamientos con el gobierno para que algunos de sus puntos sean considerados en esta reforma. En los hechos, este nuevo documento será lo mismo que los anteriores petitorios Confech, una serie de puntos sin una articulación real, lo cual les permite a las dirigencias “seleccionar” determinados puntos que son los que realmente intentarán posicionar mediáticamente y que justamente son los posibles de ser incorporados en una reforma que perfecciona el mercado de la educación. Por tanto la idea de una contrapropuesta como un proyecto global y coherente para oponerse en su totalidad y ser una alternativa al proyecto del gobierno se desecha totalmente.

Moderada y gradualista

Esta pretensión de incidir se manifiesta en el contenido de esta “contrapropuesta”, pues no cuestiona los pilares del sistema educativo actual, que son el fundamento de la Reforma del Gobierno. Por ejemplo, en el caso de la educación privada se plantea mantener la presencia predominante de los empresarios en el sistema educativo, limitándose a establecer un “marco regulatorio” al que tengan que adscribir estas instituciones. Sólo se aspira a un sistema educativo donde la matrícula pública sea cercana a un 50%, entendiendo lo público tanto compuesto por universidades privadas como por universidades estatales. Así, se renuncia a un sistema de educación superior compuesto en su totalidad por instituciones estatales, lo cual es desde nuestra perspectiva la única forma de empezar a acabar con el negocio y la segmentación de la educación. Para nosotros, la forma de romper con el mercado educativo es terminar con la presencia del interés privado en la educación, lo que implica en un primer paso, estatizar todas las universidades privadas que han sido incapaces de entregar educación de calidad a sus estudiantes. Por lo mismo, el Estado debe hacerse cargo de garantizar el derecho a la educación y financiar en un 100% a las universidades estatales, para asegurar la gratuidad, entregar condiciones de estudio dignas para todos los estudiantes y eliminar el autofinanciamiento.

Romper con la contrapropuesta de la incidencia

Es necesario romper con la contrapropuesta de la incidencia, pero sobre todo hacemos un llamado a luchar radicalmente por cambiar la educación. Esto significa radicalizar nuestras demandas, posicionando propuestas que no se queden atadas a los márgenes que nos ha impuesto la institucionalidad vigente, sino que respondan a la educación que el pueblo chileno necesita. La educación que queremos no la conseguiremos con mesura ni negociando con parlamentarios, sino que a través de la organización y lucha efectiva copando las calles. En los estrechos márgenes que nos ofrece esta consulta Fech, con la que desde un principio estuvimos en desacuerdo por intentar suplantar un proceso real de discusión y elaboración desde las bases, hacemos un llamado a rechazar la contrapropuesta de la incidencia y votar por las opciones más radicales en los disensos propuestos -donde tampoco se encuentran los disensos fundamentales-, que son: I) Estatización de las privadas en crisis; II) Financiamiento público exclusivo a las estatales y III) Democracia Paritaria.

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