¿Por qué no se concretó la “ofensiva estudiantil” este 2016?

¿Por qué no se concretó la “ofensiva estudiantil” este 2016?
En el último mes vivimos el cierre de la coyuntura de movilizaciones 2016, que se inició a fines de mayo con el llamado a la “ofensiva” y la posterior convocatoria a paralización indefinida realizada por la CONFECH tras el discurso presidencial del 21 de mayo. Actualmente, todas las carreras de nuestra universidad han retomado las clases, la mayoría de nuestros compañeros han vuelto a su quehacer normal y quienes participaron activamente en la paralización tienen hoy la sensación de que son nulos los avances que se obtienen tras la movilización.
Lo cierto es que la movilización del primer semestre deja pocos réditos efectivos para el movimiento estudiantil. El gobierno logró controlar el escenario: envió al Parlamento su proyecto de Ley de la Reforma Educacional, cuyo objetivo principal es el perfeccionamiento de la mercantilización en la educación; desactivó y diluyó todas las expresiones de descontento como las tomas, paros y acciones de protesta; e impuso los términos del debate acerca de las transformaciones que nuestro sistema educativo necesita. La conducción de la CONFECH no ha sido capaz de visibilizar el rechazo claro y tajante a la Reforma Educacional del gobierno. Pese a que en las asambleas se definió el rechazo a la Reforma como táctica a seguir, en la práctica cuando la mayoría de los estudiantes dejan de estar movilizados, las dirigencias de Izquierda Autónoma y las Juventudes Comunistas se han dedicado a materializar su política de “incidencia” a toda costa. La moderación que ha primado en los planteamientos, decisiones y acciones de la CONFECH han tenido como consecuencia la invisibilización de los estudiantes en el debate respecto a la Reforma; pues en la actualidad no se distingue claramente contra qué y quienes estamos peleando.
Pero… ¿por qué a pesar del ímpetu que tuvo la movilización este año no logramos concretar nada y hoy estamos en esta situación? Como Vamos Construyendo creemos que la principal falencia que tiene el movimiento estudiantil en su conjunto y particularmente sus dirigencias es que no se han abordado los elementos estratégicos de la movilización. Para nosotros los elementos estratégicos son aquellos que nos permiten proyectar una lucha a largo plazo, lo que implica constituir un movimiento estudiantil fuerte, que esté sustentando en una organización de base, y que esté preparado, decidido y dispuesto a enfrentarse a sus enemigos directos: los empresarios de la educación y los defensores del modelo educativo neoliberal. Decimos que estos elementos no se han abordado por las siguientes 3 razones.
1. NO HEMOS GOLPEADO EL MERCADO EN LA EDUCACIÓN

Las críticas que ha planteado el movimiento estudiantil al sistema de educación mercantil son aún bastantes débiles. Nos reducimos a golpear algunas expresiones más visibles del problema como el endeudamiento y el lucro, sin embargo pareciera que aún no identificamos las raíces del problema de la educación y los pilares que sostienen el sistema educativo actual. Este 2016, el movimiento estudiantil ha sido incapaz de plantear propuestas antagónicas, capaces de revertir efectivamente la tendencia de mercantilización cada vez más profunda de la educación superior y por lo mismo no hemos instalado ningún principio respecto a la educación que el pueblo necesita. Como ya señalamos en el mes de abril, gran parte de las demandas del petitorio de la CONFECH se encuentran incluidas en la Reforma del gobierno, lo que muestra de que no apuntan a una transformación radical del injusto sistema educativo chileno. En este sentido, no hemos puesto sobre la mesa el problema fundamental de nuestra educación, que es que la lógica de mercado que rige nuestras universidades impide el pleno desarrollo y divulgación del conocimiento. Si el interés que rige a los dueños de las instituciones y quienes las administran es la acumulación, la ganancia y el beneficio; esto tiene como consecuencia que el desarrollo del saber, el conocimiento y la formación de profesionales dejan de ser el objetivo de las Universidades. Cuando se busca reducir costos para obtener más ganancias se va precarizando las condiciones de estudio, impidiendo que los estudiantes cuenten con la infraestructura, materiales y académicos suficientes para desarrollar adecuadamente su formación. Cuando universidades como la nuestra, investigan las temáticas más rentables en el mercado en vez de las más relevantes, se pone el saber a disposición de quienes pueden pagar por él y no de los problemas que afectan al conjunto de la sociedad. Así, ni los estudiantes ni el conjunto del pueblo acceden realmente al conocimiento, pues éste está a disposición sólo de quienes pueden desembolsar dinero para su obtención. Nuestras demandas no pueden seguir atacando solo los problemas de financiamiento sino que deben dar cuenta de una nueva lógica que debe regir a todas las Universidades, donde el centro debe estar en el desarrollo del conocimiento y la formación de profesionales capaces de aportar soluciones para las problemáticas que vive actualmente el pueblo chileno. En todas las universidades y en todas las carreras debemos combatir con decisión los efectos de la mercantilización del sistema educativo. En la Universidad de Chile, un ejemplo claro de esto es la enorme desigualdad entre sus disciplinas, donde las carreras menos rentables se encuentran en un estado de notable precarización, mientras facultades que producen un conocimiento rentable para el modelo -como FEN o Beauchef- cuentan con ostentosas condiciones para estudiar. Nuestra tarea es enfrentar tanto a quienes a diario reproducen este modelo dentro de nuestra Universidad (decanos y rectores), como a quienes generan las políticas educativas que lo rigen y sustentan a nivel nacional (el Gobierno y el MINEDUC). Los estudiantes debemos elaborar demandas que le den respuesta definitiva a los problemas que experimentan nuestras carreras, así como también en el escenario nacional debemos exigir que el Estado asegure condiciones dignas de estudio en todas las carreras y planteles educativos, financiando en un 100% a las Universidades del Estado y estatizando a las Universidades Privadas para acabar de lleno con la apropiación privada del conocimiento y el negocio en la educación.

2. NO HEMOS CONSTRUIDO UNA FUERZA ESTUDIANTIL ORGANIZADA QUE SUSTENTE ESTA LUCHA

Un segundo elemento estratégico que no abordamos en la movilización es la construcción de una fuerza estudiantil organizada, que nos permita sustentar a largo plazo la lucha contra el mercado en la educación. Para la FECH y la CONFECH la participación de la mayoría de los compañeros y compañeras, no es una necesidad fundamental para sustentar los procesos de movilización. Una práctica común es relegar la participación de los estudiantes a acciones pasivas que no requieren un involucramiento real semana a semana. Para las dirigencias basta con que el estudiante apoye el paro en el mes de mayo, asista a las marchas y vote en las elecciones a fin de año. Las discusiones no se bajan a las asambleas con el objetivo de involucrar a más compañeros en las decisiones y acciones que se están impulsando, sino que se realizan como un mero proceso burocrático con el que se debe cumplir para validar decisiones. Un ejemplo claro y explícito de esto ha sido el proceso de elaboración de la contrapropuesta del movimiento estudiantil a la Reforma al interior de la Universidad de Chile, donde se ha seguido avanzando en el proceso de discusión a pesar de que a las asambleas han llegado menos de 200 compañeros en toda la Chile. Como respuesta a esta escasa participación desde la presidencia FECh se impulsó la realización de un plebiscito, que pretende resolver con una simple votación el escaso involucramiento que los estudiantes han tenido en esta discusión. Como Vamos Construyendo creemos que realizar esta votación es un error, ya que el rol de la mayoría de los estudiantes no es simplemente validar las acciones que realizan las dirigencias. Elaborar una contrapropuesta era un camino que nos permitía que más estudiantes tuvieran conocimiento del problema de la educación, tomaran posición por aquellas propuestas que nos permitieran confrontarnos con el mercado y se convencieran de la necesidad de defender estas demandas hasta las últimas consecuencias. Prácticas como la realización de este plebiscito expresan que para la CONFECH, los estudiantes se entienden como mera masa de maniobra para movidas puramente dirigenciales. Esta mirada de la participación desconoce que solo la acción organizada y consciente tiene el potencial para transformar radicalmente nuestra educación. Si no asumimos este supuesto no podremos construir la fuerza suficiente para confrontar realmente la educación de mercado, y por lo tanto seguiremos año tras año cediéndole camino a quienes quieren mantener y perpetuar el negocio en la educación.

3- SE HA DESALOJADO LA COMBATIVIDAD DE NUESTRAS FORMAS DE LUCHA COMO UN CAMINO NECESARIO

Otro punto evidente de debilidad en nuestra movilización fue el desalojó tajante y completo de la combatividad en nuestras formas de lucha. Desde los sectores que conducen la CONFECH – Izquierda Autónoma y Juventudes Comunistas- se hizo constantemente un llamado explícito a asumir un carácter pacifista en las marchas y la movilización, negando la protesta y el copamiento de las calles como medio de presión hacia el gobierno. Para nosotros, esta posición implica negar un enfrentamiento cada vez más directo con un enemigo que no escatima recursos a la hora de reprimir, acallar y diluir nuestras expresiones de lucha. Desalojar la combatividad sólo nos deja el camino de transar ante los intereses del gobierno y los empresarios de la educación. Para nosotros, es necesario aprovechar el escenario de movilización para impulsar acciones concretas que nos permitan adquirir mayor experiencia en la organización de acciones de enfrentamiento y protesta. Sólo así podremos construir a largo plazo un movimiento estudiantil con capacidad material para romper realmente con quienes intentarán a toda costa la mantención del sistema educativo mercantil.

Y entonces… ¿Cómo proyectamos esta lucha?

El no considerar estos tres elementos durante la movilización tuvo como consecuencia que el llamado a la ofensiva no se concretara en ningún momento de la coyuntura. No es suficiente con encender una chispa a través de acciones mediáticas para impulsar una pelea real, se requiere un trabajo orientado a generar las condiciones para que el movimiento estudiantil cobre relevancia en el escenario. Considerando que la discusión en el Parlamento sobre el Proyecto de Ley de Reforma probablemente sea larga y posiblemente no llegue a zanjarse dentro del gobierno de Michelle Bachelet, es que debemos seguir impulsando la movilización durante el segundo semestre y de cara al 2017. Nuestros desafíos próximos como Movimiento Estudiantil deben estar centrados en identificar y golpear realmente los pilares del modelo educativo. Urge una contrapropuesta que sea capaz de romper realmente con la tendencia de mercantilización que tiene nuestra educación y plantee propuestas que nos permitan sustituir la lógica de mercado por nuevos principios, donde el interés de la mayoría, del conjunto del pueblo esté en el centro de las decisiones. Así mismo, debemos plasmar los principios de la educación que necesitamos en expresiones de lucha contra el mercado en cada carrera y cada universidad, lo que nos permitirá visibilizar las consecuencias que las decisiones mercantiles tienen en nuestra propia formación y tener así más sustento para combatirlas. Por otro lado, debemos trabajar de manera cotidiana por fortalecer nuestra organización y aumentar la participación en todas nuestras acciones de movilización. Sólo con la fuerza de todas y todos podremos impulsar y concretar un cambio real. Así mismo, debemos dotar a nuestra lucha de un carácter combativo, que nos permita ir generando las condiciones para un enfrentamiento cada vez más directo y frontal. Finalmente, tenemos la tarea pendiente de difundir nuestras demandas al conjunto del pueblo chileno, visibilizando que nuestra lucha no es sólo por el interés individual de quienes hoy día estamos estudiando, sino por la educación y el conocimiento que necesita toda nuestra gente.
Vamos Construyendo, Agosto 2016

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